VI) SER     MARTINISTA   EN   LA    OMCC

 

 La OMCC  es  antes de todo:

 

Un Laboratorio: esto es, un espacio de reflexión y de prácticas que permiten al miembro esclarecer su propia búsqueda, descubrir los instrumentos prácticos necesarios en la conquista de la ciudadela del ser y así construir su propia jornada. 

 

Una Fraternidad Iniciática: En verdad, el camino iniciático es fundamentalmente personal  en la medida  en que cada uno es al mismo tiempo el autor, el director y el intérprete de su propia búsqueda, la aventura, en compensación, es colectiva. Los miembros  comparten un mismo proceso, un objetivo idéntico.

 

 Esa comunidad de espíritu  crea un lazo  fraterno que debe permanecer esencialmente polarizado en dirección al objetivo: el despertar. El grupo posibilita, también, respetando la libertad, la autonomía y la responsabilidad de cada uno – lo que no excluye algunas veces en una necesaria “llamada al orden”- verificar que se está en el eje y de rectificar su propia actitud cuando es necesario. Si el trabajo revela a cada uno sus flaquezas, la solidaridad entre “Hermanos y Hermanas en la Orden” sustenta al buscador y lo ayuda a progresar en el camino. El Maestro Director en lo que le atañe no es un gurú, es más bien uno que impulsa, orienta, direcciona las energías en dirección cierta. Teniendo él mismo una cierta experiencia  práctica de la Vía, él recuerda el objetivo, el espíritu de la búsqueda y propone orientaciones teóricas y prácticas adaptadas. La realización de la obra excluye la pasividad y supone, al contrario, una participación activa de los miembros.

 

Un receptáculo de una Filiación:   En cuanto a tal, permite adquirir  las calificaciones necesarias preliminares para prepararse para las vías Reales y para las transmisiones interiores a las que tienen acceso aquellos que demostraron la capacidad necesaria  a través de las organizaciones semi – internas con énfasis a las prácticas operativas (Teurgia, Alquimia)

 

La OMCC es un espacio libre de investigación y de práctica resueltamente orientada para un único objetivo: el despertar. Ser Martinista en la OMCC es escoger una vía, un estado de espíritu, un camino que lleva el ser al centro. El camino de Reintegración es largo y difícil; para atender al objetivo  además de una cierta Gracia Divina, es preciso tornarse en un Artista. “Tener consciencia del objetivo, identificar la Materia Prima, encontrar los instrumentos, después obrar y crear su propia vida, tal es la obra del Artista”.

 

Descubrir el Arte y experimentarlo, tal es la razón de ser de la OMCC.

 

 

“PURIFICAOS, PEDID, RECIBID Y OBRAD. TODA LA OBRA ESTÁ

EN LOS CUATRO TIEMPOS”    Louis Claude de Saint Martin.