Las
herencias del Martinismo moderno son numerosas y
variadas; observamos en particular:
q Del
punto de vista de la filiación: una
filiación – filiación de intención y filiación histórica
– que, poco a poco, se formalizó ritualísticamente sobre la influencia de diversas
personalidades, particularmente Novikov y Papus.
q Del
punto de vista ritual: un
conjunto de rituales reposando en la misma estructura fundamental y un conjunto
de símbolos formando una tradición específica: el Martinismo.
q Del
punto de vista operativo: formas
operativas diferentes, ligadas a la
diversidad de sensibilidades de sus Maestros (Vía Teúrgica de Martines de Pasqually, Vía
Interior de Louis Claude de Saint Martin
y Vía Cardíaca de Papus).
La OMCC, reclama para sí una transmisión
de origen rusa (Nicolas Novikov),
es al mismo tiempo depositaria de la filiación de Papus
y de la filiación rusa por Robert Ambelain. Fiel a las
diversas herencias del Martinismo, mantienen
relaciones fraternas con la mayor parte de las órdenes Martinistas
del mundo.
Es, tal vez, la única orden que perpetua en
nuestra época los Linajes de Iniciadores
Libres, habiendo las otras órdenes optado, en general,
por el modelo masónico. La OMCC integra la pluralidad de los caminos seguidos
por los Maestros del Pasado y particularmente por los de:
Martines de Pasqually que presentó su doctrina en el Tratado de
Reintegración de los Seres Creados y que desenvolvió una poderosa y compleja
Teurgia externa.
Louis Claude de St Martin que, sin renegar nunca de su primer maestro,
se orientó en dirección a una Teurgia interna por el silencio y por la contemplación.
Jean – Baptiste Willermoz que
insufla en RER (Rito Escocés Rectificado) la doctrina de Martines de Pasqually.
Papus, en la medida en
que él permitió el desenvolvimiento del Martinismo al
crear la Orden Martinista y en la medida en que sus
obras contribuirán para la difusión de numerosos aspectos de las artes y de las
ciencias herméticas.
Nicolas
Novikov, personaje clave de la Masonería y del Rosacrucismo Ruso.
Sergei Marcotum
(Maestro Hermius), hermetista
y cabalista en el origen de la OMCC.
El Martinismo
moderno tiene múltiples facetas. Sin pretender llegar a agotar todas las
posibilidades, podemos asimilar
fácilmente las principales líneas de fuerza que explican las diversas
tendencias que se encuentran en las Ordenes y en las
Logias Martinistas:
La Vía Teúrgica en el sentido de Teurgia externa, que fue la de
Martines, el precursor del Martinismo, el primer
Maestro de St. Martin.
Consiste, en pos de una formación básica
en la Doctrina, en operar rituales provenientes del Martinecismo
(Herencia de los Elus Cohens). En esta vía, conviene tener cuidado para no
caer en las trampas de las ilusiones psíquicas en las cuales sucumben
muchísimos ocultistas de dichas órdenes
mágicas que abordan la magia ceremonial
con un objetivo o con un fin en sí, el que lleva a sus miembros a cristalizarse
en sus creaciones mentales y a su
distanciamiento del despertar. La magia, por otra parte, como la abordan los
Antiguos y Giordano Bruno, es, antes que todo el Arte
de la Memoria y de la manipulación de las fantasías. La práctica mágica tiene como primer objetivo
el experimentar el Universo como organismo de respuesta, posibilitando, por
otra parte, al iniciado, dar vida y fuerza a su propio ser para,
en seguida, entrar en
comunicación con las jerarquías espirituales y ser guiado para la senda de la
Reintegración.
La Vía del corazón: es la vía del centro basada en los estudios y,
principalmente, en la vivencia de la enseñanza de Louis Claude de St. Martin (Vía del silencio, de
la oración y del contacto interior con las jerarquías y en particular con
Cristo). No confundir esa vía con la que es muchas veces llamada,
erróneamente, “vía cardíaca”
tal cual es, con mucha frecuencia, entendida en numerosas organizaciones. El
término “vía cardíaca” fue creado por Papus para designar la vía mística de la simplicidad, del
servicio y de la sumisión a la voluntad divina. Es muchas veces confundida con
un misticismo de la “Nueva Era” fuertemente marcado por el sentimentalismo, por
la ausencia de un verdadero trabajo de volver al centro y por la confusión entre religión,
espiritualismo e iniciación.
La Mística Cristiana (que sufre frecuentemente de las mismas extrañezas arriba citadas) se apega más
particularmente al estudio de los fundamentos judaicos – cristianos del Martinismo considerado como un componente importante de la
Teosofía y del Iluminismo cristiano. Así concebida, tal vía es la de la Gnosis
Cristiana y del desprendimiento a imagen del País del Desierto. Los Martinistas muchas veces se consideran como los Caballeros
de Cristo (del Cristo Interior, está claro).
El Hermetismo: diversos autores Martinistas
(Martines de Pasqually, Boheme . . .) se expresaron en una lengua hermética. Con
todo, los conceptos doctrinarios y la experiencia así expresados
no corresponden a la doctrina de
los textos herméticos históricos de referencia. Además, también el Martinismo es antes que todo, una teosofía que opera a
través del silencio y de la oración, por tanto sus prácticas son diferentes de
las de la vía hermética que privilegia el estudio y la práctica de la
Alquimia, de la Astrología y de la Magia. En contrapartida, los lazos entre Hermetismo y Martinismo
siempre fueron muy fuertes y numerosos investigadores tomaron las dos vías. El Martinismo es, en verdad una doctrina que pertenece al
Iluminismo y a ese título, con sus propios medios, busca, así como el
Hermetismo, la actualización del principio divino escondido en el Hombre. Esa
proximidad entre doctrina y sensibilidad se expresa por un mismo espíritu de libertad
de la búsqueda, y de independencia que animan a un mismo tiempo, los Martinistas
y los Hermetistas.
Por eso hoy, como ayer, el hermeticismo puede ser
abordado en algunas Logias Martinistas. En
realidad, tales Logias son (o deberían ser), por esencia un espacio de
investigación y una estructura flexible que permita a los que desean profundizar los lazos entre
esas dos tradiciones o a los que abandonan voluntariamente el abordaje
únicamente filosófico, cristiano o cabalístico, emprender el estudio del Trivium Hermeticum (Magia,
Astrología, Alquimia) en una perspectiva
de preparación para las ordenes semi – internas
poniendo en práctica las artes y las ciencias herméticas que conducen a las
Vías Reales.
En el seno de la OMCC, se encuentran
esas diversas tendencias. Con todo, la variedad, aún el mismo eclecticismo
aparente de los trabajos teóricos y de las prácticas, no deben, o más
exactamente, no deberían, causar que se
descuide el proceso iniciático y los objetivos prioritarios perseguidos por la
OMCC.