III) UNA  CONCEPCIÓN DEL  PROCESO  INICIÁTICO

 

 

 
               Las Logias  de la OMCC proponen a los Hermanos Martinistas los dos abordajes, místico y teúrgico, interior y exterior y preparan a los verdaderos buscadores para las Vías  Reales.

 

                    En este sentido, los tres Grados  Martinistas se dirigen hacia dos finalidades prácticas precisas:

 

q       Preparar al miembro para que él quede suficientemente alineado y para que desplace suficientemente su punto de convergencia para vivir conscientemente una primera experiencia diferenciada de lo Real (marcando así, una ruptura con el mundo fenoménico) y realizar un contacto con los más sutiles planos de su interior, realizando en particular la Conversación con el Santo Angel Guardián (Anacrise)

 

q       Llevar el candidato para la Iniciación a dominar los conceptos teóricos y las prácticas tradicionales necesarias para la comprensión y para la experiencia de una o de varias vías Reales (Vía de los sueños, Presencia de sí, Teurgia, Alquimia interior o exterior)

 

                   En este sentido, la OMCC es, por tanto, una organización con función propedéutica (preparatoria) debiendo realizar una acción dual: una acción “terapéutica” y una preparación tradicional.

 

q       La acción Terapéutica ; La primer etapa de la OMCC, como la de algunas otras órdenes Iniciáticas, consiste en hacer que el nuevo miembro, tome conciencia de su personalidad interior. La toma de conciencia de las diversas cristalizaciones psíquicas coercitivas, provoca necesariamente difíciles y consecutivos cuestionamientos, entre otros, para un trabajo preliminar de introspección que conduce a un primer desprendimiento, durante el cual un buscador experimenta, sucesivamente, alegrías indescriptibles, pero también todos los tipos de pruebas que atrae su manto (cuerpo sutil).

 

Contrariamente a la psicología clásica, las técnicas tradicionales no sobrecargan las cristalizaciones mentales, pues se corre el riesgo de reforzarlas; tampoco prueban,  contrariamente a algunas  corrientes de la psicología moderna (muy en boga en el movimiento de la “New Age” en particular), substituir únicamente las cristalizaciones coercitivas por otras cristalizaciones, igualmente aparentemente “positivas”.

 

El recurso para la visualización creadora y el pensamiento positivo puede, entre tanto, mostrarse tácticamente útil, aún hasta necesario, para aquel que comienza en la senda Iniciática. Como auxiliar de la construcción en el astral, la

visualización puede ser utilizada como un instrumento de descubrimiento y de rearmonización de los diversos componentes de la psique (lo que es útil para tornar la vida soportable), pero como todos los procedimientos de control mental (sofrología), no son un instrumento espiritual pues las imágenes del plano astral son una proyección del psiquismo del individuo y no tienen ningún valor objetivo.

 

La visualización opera a partir del condicionamiento del individuo y tiende a substituir un condicionamiento por otro, lo mental no es un agente curador. Felicidad y sufrimiento son estados psíquicos  que forman parte del mundo del sueño y que están sometidos a la ley de la acción y de reacción. Para que además  de las imágenes psíquicas, posea una paz de espíritu, una presencia que algunos seres manifiestan por su esplendor (brillo) y presencia.

 

En un ámbito iniciático, la visualización debe ser considerada, en un primer momento, como un procedimiento de flexibilidad de lo mental favoreciendo el despertar de lo imaginario (ideal) y como un método que sirve para disciplinar lo mental gracias a una concentración en imágenes específicas. En  seguida, utilizada con un objetivo iniciático identificado, en magia operativa, en particular, la visualización es una técnica utilizada con otros elementos (incienso, objetos, gestos ) Todos esos instrumentos, esas técnicas son apenas soportes utilizados en un rito, no tienen un fin en sí. El que opera no es el soporte, es el operador que, por el rito, posibilita la expresión de  cualquier otra cosa. Para utilizarlos de manera iniciática, es preciso que el operador esté sin identificación de las imágenes del psiquismo, que se halle a sí mismo y, por lo tanto, que haya hecho, anteriormente, un trabajo de disolución de las cristalizaciones psíquicas que son al contrario reforzadas por la visualización. Una vez purificado,  el mental puede ser el receptáculo de impresiones sutiles (receptáculo de jeroglíficos) La recepción de tales impresiones siempre se hace en la  ruptura con la imaginación psíquica de la persona (persona = la máscara)

 

Donde se concluye que las técnicas de visualización sólo deben ser utilizadas con conocimiento de causa y con moderación, pues su efecto consiste,  en más de las veces, en decorar y  arreglar la prisión del ser,  más que en libertarlo. Por otra parte, reconocemos su utilidad en algunos procesos terapéuticos o de progreso personal, la vía iniciática se aparta de las contribuciones de la psicología y de las técnicas de visualización utilizadas como receta universal

tantas veces aún en las mismas organizaciones que se presentan como iniciáticas. El objetivo de la vía iniciática en todas las tradiciones está claramente definido como consistiendo en destruir la prisión.  Por esto, es preferible cuando se desea seguir un camino iniciático, comenzar por privilegiar la observación de sí y las técnicas de ruptura con  las cristalizaciones psíquicas.  Por lo tanto, la tradición  Martinista utiliza:

 

 

La Reflexión Filosófica para reconocer y comprender los procesos  de realización y la relatividad de las creencias y de los conceptos comúnmente  admitidos ( sean de las religiones, filosóficos,  profanos o espirituales).

 

 

La Introspección ( ¿Qué soy yo?),  es el trabajo sobre las máscaras que posibilita  a través  de un desvendar progresivo o instantáneo, desenmascarar la personalidad (persona) y de tomar conciencia de la esencia de su propio ser.

 

 

Las Técnicas de llamada a Sí y de partición (desunión) de la conciencia que facilitan la pérdida de identificación realizada a  fenómenos  y el retroceder al eje central.

 

               Una vez efectuada la acción (acto) de rearmonización y de re-alineamiento, el candidato a  la iniciación puede prepararse para realizar una unión mística entre la personalidad  conocida (consciencia) y la individualidad profunda (supra  - conciencia)

 

La preparación tradicional En el seno de la OMCC la preparación  se puede hacer en dos vías: mística y teúrgica. ¿Por qué esto? Trabajando al mismo tiempo en lo interior y en lo exterior, el miembro debe, necesariamente, encontrar su propio punto de equilibrio. Además también, esto lo ayuda a adquirir flexibilidad y voluntad, cualidades duales necesarias en busca de la verdad.

 

La OMCC propone,  por tanto, en un primer momento, el estudio y la experiencia de las técnicas fundamentales (concentración, meditación, ascésis, rituales) comunes a lo específico a esas dos vías; eso a fin de posibilitar al miembro experimentar por si mismo los principios en acción y sentir el que mejor le corresponde. En un segundo momento, el discípulo puede profundizar su vía con ayuda de los instrumentos tradicionales en la vía mística (vía del corazón, mística del desprendimiento) y / o en la vía Teúrgica (Práctica de rituales operativos).

 

Los Martinistas, como Louis Claude de Saint Martin dan gran importancia a la Oración y en particular a la Oración del Corazón como técnica  de desprendimiento, de recalentamiento del corazón y  de  contacto con la Presencia de Cristo. El Despertar de los Salmos y su utilización en un objetivo de cura espiritual, así como la práctica de otros ejercicios tradicionales ( la Cruz Esenia)  constituyen igualmente una ascésis  que posibilita la familiarización con las técnicas tradicionales (vía de los sueños, realización del talismán) y el despertar de las energías del cuerpo sutil.

 

Las técnicas son apenas medios,  artificios; las vías son apenas la orientación; es preciso no confundirlas ni con el objetivo, ni con la consciencia que debe animar al buscador. Para que la preparación sea efectiva, el investigador debe evitar  varias trampas:  en particular el apego a las técnicas y a la desilusión. Por tanto, el miembro debe adquirir lo más rápido posible la actitud congruente con el estado de despertar.

 

“Muchísimas personas en las organizaciones pseudo iniciáticas aún creen en la imagen de una espiritualidad difusa y seductora, y tomando sus deseos por la realidad creen que la Iniciación es  másmás belleza, más armonía – mientras la Iniciación es menos menos identificación, menos ilusión. No se debe confundir la dimensión religiosa muchas veces necesaria como primera aproximación ( aspiración a estar unido nuevamente a lo divino, a ser salvado por un Dios exterior o a disolverse en la Infinitud) con una reconciliación  iniciática que se basa en un retroceder hasta el eje, hasta el ser”.

 

 La OMCC  considera igualmente que Gustave  Meyrinck  que “el despertar es todo ”y de ahí, anhela que sus miembros y los Maestros Directores en particular prefieran lo que es operativo, esto es, lo que esculpe lo Real. La OMCC desea distanciarse de las reconciliaciones únicamente filosóficas  y de los sentimentalismos espiritualistas.  Tomando tal orientación,  la OMCC se separa y se distancia de numerosas organizaciones; no responde a las expectativas superficiales de las personas en busca de una espiritualidad demasiado idealizada o demasiada humana, desea dirigirse a un número limitado de miembros, pero a miembros que manifiesten aptitudes para comprometerse plenamente en la búsqueda iniciática. Por el contrario,¿ para  qué hacer lo que se hace en otra parte cuando otros lo realizan tan bien o cuándo lo que ellos hacen no contempla el objetivo?!!! Los místicos y los esoteristas pierden tiempo  por demás, energía demás y  se pierden a sí mismos en sus sueños y especulaciones, olvidan (descuidan) muy frecuentemente  las dos reglas esenciales de la vida: el pragmatismo y el sentido de  la realidad. 

 

El despertar es un estado en que el Ser es la fuente, su propia Organización Absoluta. Ninguno sabe como encontrarlo. El Despertar es un Lugar - Estado situado fuera del tiempo y del espacio, es un no – proceso que solamente   una reconciliación estricta y  casi exacta  permite aproximar.  La reconciliación de lo Real necesita una gran creatividad, uniendo de manera contradictoria super –esfuerzo a no – esfuerzo.
 

Para  favorecer esa actitud interior, ese estado de espíritu  y  retroceder hasta el eje central, al aquí y ahora,  en la experiencia del silencio interior que antecede cualquier  concepto y  donde sólo se puede producir el acto realmente creador, el Martinismo dispone de instrumentos específicos: trabajo sobre las máscaras, trabajos teúrgicos . . . El propio grupo es útil para retornar al eje central, cada miembro y el Maestro Director de una Logia deben velar por la práctica de algunos ejercicios (técnicas de presencia en particular), y por la opción atinada de los trabajos teóricos, para sólo preferir el que lleva al centro y a la experiencia ontológica directa.

 

La filosofía del Martinismo y de la búsqueda iniciática, permite caer en la cuenta por que la OMCC  cree por  bien, preferir:

 

Un proceso activo del candidato (adhesión a las investigaciones de la Logia, realización de los trabajos)

 

La Práctica Iniciática que permite, a través de la experiencia personal, integrar de manera viva los conceptos y  hacer crecer la capacidad  iniciática necesaria en la búsqueda. Por eso, desde el inicio la importancia recae sobre la práctica de cuatro técnicas básicas (División de la consciencia, IAO, Meditación  a través del signo del infinito, Letra A)